Pensamiento #1
La negación toma formas muy variadas y cada una de ellas porta un arsenal de puñales punzocortantes propios para cada tipo de herida en la mente y en el corazón.
La angustiosa perspectiva de no tener saciedad ante las innumerables dudas que cortejan al mundo y la forma en la que se ve constantemente organizado posee una imponente impotencia al querer develar y separar cada uno de sus hilos ¿Realmente vale la pena someterse a tal labor?
Y es que, en la época de las idealizaciones y la falsa realidad; el inclinarse a comprender de manera concreta la fenomenología de las sociedades (particularmente la moderna) abarca un grado alto de desesperanza.
Un corazón joven, ambicioso y con el deseo de prevalecer y disfrutar las particularidades personales e impersonales del mundo tiende siempre a normalizar el hecho concurrente de lo que la vida es y representa. No hay dubitativa al ingresar al sistema, pues se imagina que el mismo puede brindarte la seguridad que todo ser humano anhela.
Hoy por hoy, la desigualdad es la normativa incluso en los países supuestamente desarrollados. Soy víctima de mis expectativas al mundo, a su gente, a la acción de amar con el corazón y no con la aprobación amarga de la vox populi. Me encuentro llano, cabizbajo y con una incesante astilla en la mente.
Ya no sé de qué sostenerme, la penumbra y el vació cada vez colman más el depósito destinado a mi amor a la vida, a disfrutarla, a proliferarla.
Espero no encontrarme a destiempo de rescatar mi espíritu, de volver a pensar que todo esfuerzo vale la pena. Hoy por hoy, siempre por siempre en la inmensa insignificancia de la existencia humana.

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