Conocer; entender.

Si el paso sobre la terracería mental, donde la moral y la ética pudieran ser los guijarros sobre la vereda o los mismos que facilitan la escalada en la colina. ¿Qué sería ser consciente ante el viento que acaricia mis pómulos cuarteados por el polvo y la humedad?

El paso redoblado a raíz del impulso hacedero otorgado es una incógnita aún de carácter arcaico, pienso; por su adhesión catalítica a la denominada teoría libidinal. Si es… El objeto de mis deseos, cuestiono en soliloquio, pues sólo puedo distinguir lo que quiero, pero no por qué lo quiero. Vagamente desconecto el vínculo tendencioso que la emoción figura a raíz de su origen subyacente. (teniendo en cuenta que me refiero a la raíz de una planta con sus numerosas derivaciones. Curiosamente, tal como me imagino en cierta medida la construcción de una persona quizá, por decirlo de una forma vaga: Todas esas terminaciones moviendo energía, moléculas, hacia el tallo, hacia las hojas y si es el caso, hacia la flor.)

Quizás no termino de aceptar y entender el esquema, en parte sistematizado y en parte racional y consciente que pudiera guiarnos para argüir y evaluar respuestas vivas de una formulación diferente a lo definido y socialmente aceptado como una vida ideal.

Y se pensará quién es uno para consumar esas respuestas y ciertamente no lo discuto, pero mi epopeya trataría de invalidar la exclusión de las partes de un sistema que aún subestimamos... El hecho de tener tantas cosas con las cuales trabajar hace fácil para el instinto hacerles objeto de su narcisismo, a lo mejor por la tendencia a la comparación con los insumos hábilmente adoctrinados de la sociedad y sus instituciones ruinmente empoderantes. A lo mejor por el grado de regresión que este punto, no sabría decir si medio o tardío de la globalización, que representa para la interconectada, pero a la vez fragmentada matriz social humana, o por cualquier otro fenómeno desarrollado en la contemporaneidad.(que aún no sabría del todo distinguir.)

Es un hecho muy presente en sus vertientes perceptibles, pues ataca a la ya tan normalizada certidumbre del ser respecto a dónde se ha desarrollado, ya que por la capacidad introspectiva del individuo, ha logrado diferenciarse mediante la experimentación, de la misma cede que lo vio nacer. Ya sea para el entendimiento mismo de la causa y efecto de los factores adyacentes en el proceso de la vida o para formular tan determinadas formas de atender a sus sesgos instintivos latentes originados por nuestra relación naturalmente adaptativa con el entorno. Quizás dando así, entre uno u otro, una raquítica perspectiva de la trascendencia misma, ensimismada, tratando de abarcar las innecesarias consideraciones adheridas por el inconsciente que aún no logramos entender del todo. Hoy, buscando sus lugares... lograron encontrar formas inconscientes de desvincularse de la evidencia misma que les da sentido profundo a su existencia individual, llegando a diferenciarse hasta cierto punto. Es entonces, que arremete contra, o colinda apasiblemente con el entorno, sus iguales, por medio del conocimiento inicial de las leyes universales observables. Al final no siendo un recurso de una propensión biófila en el primer caso, y sí en el segundo. Variando entre ser tanto un artefacto de destrucción, como una entidad que transmite conocimiento. O en otras materias que surgen de la combinación de estas dos, hablando de derivaciones de las mismas. Nadie es completamente "malo" ni "bueno", tomando como referencia los derechos humanos universales. Pero entonces me pregunto ¿Habrá un punto de no retorno o uno de implacable incorrupción? De ser así ¿qué lo determinaría?

Parece entonces, sin pretender aludir a un boceto determinista de las cosas, que nos encontramos en un punto de partida que requiere no sólo el conocimiento de los factores conscientes, inconscientes, orgánicos, no orgánicos, abstractos, concretos, objetivos, subjetivos, tangentes e inmateriales, sino también su entendimiento primigenio y concientizar sobre su posible uso como herramienta para la trascendencia sustancial del individuo y su sociedad, así como para la destrucción misma de estos. Tomando estas posibles situaciones en serio, pero poder controlar el impacto emocional sobre determinada posibilidad.


Posiblemente, así lograr ser activamente consciente de todo lo que concierne al humano en sí y a la vida propia dada por ciertas circunstancias, para su supervivencia dentro de la entropía inconmensurable del cosmos y sus leyes.

Y en estos últimos días, aún trabajando las ideas, llego a pensar que: “el peor enemigo del hombre”, no es otro “hombre”, sino la ignorancia de lo que lo hace “hombre”. Ya que, sin consideración alguna de una, varias o todas sus vertientes y sus relaciones dentro del sistema físico, mental, social, psicológico, matemático, biológico, químico, moral y espiritual, tiende a sesgarse por lo que le resulta naturalmente complaciente y/o conveniente de acuerdo a lo que está limitado a saber y a la capacidad contundente de su desarrollo psicosexual para decidir; a lo mejor poniéndolo quizá en una ambivalencia análoga y ciertamente contradictoria de: Estar a la deriva solitaria por lo que no entiendo y no conozco… O estar encaminado por lo que estoy comenzando a conocer y comprender... 

Ya sin más, por la naturaleza de la especie a ser social, a compartir.






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