¿Sensato?

Suelo pensar mucho durante el día, quedando absorto en las aleaciones mentales del súbito ser. Mostrándome la faceta a la cual no se desea llegar. Sabría bien que todo radicaría en un cambio de normativas internas. Pero… ¿Qué tanto podría filtrar ante la delgada sabana que la cordura presenta ante el cambio? Comprendo lo inverisímil que suena la vida tal sin la desdibujada perspectiva que evoca la subversiva sed instintiva. Aunque... ¿Realmente podremos decir eso ante lo que evidentemente no entendemos?

Mediar entre lo que somos y lo que creemos que somos es una fundamentación tal; así como la libido en nuestras circunstancias propias.

La realidad, más como una construcción social, que un imperativo categórico inalterable; pelea con la significancia esencial consciente. No somos pues, capaces de desarrollar una crítica ante lo que se presenta y lo que inherentemente se absorbe. Lejos de cualquier diferenciación imaginada, se comprende más por el lado desolador que representa ya la normalización de la estipulada deshonestidad encubierta.

Se reduce la facultad de evaluar lo que vemos, probamos, sentimos, escuchamos y entendemos; porque claro, cada sistema funciona bajo sus leyes jurídicas, sociales, morales y hasta emocionales; en conjunción con una deliberada conformación conductual. Así distamos de la intelección sobre la funcionalidad de nuestras opciones que implica nuestra búsqueda de libertad; dicha de la carente duda ante el miedo al aburrimiento, cosa de la contemporaneidad. Subyugados ante la comodidad parasitaria que el sistema emplea, eludida por una realidad adversa como esta. Llorando en nuestras alcobas frías de concreto, seguimos pensando que la vida se parte en dos caminos vagos de precedentes cuestionables. Entre la clásica elección del bueno y el malo, dejamos por de lado a los hechos que anteceden cualquier definición idílica sobre los términos a seguir y fusionamos con nuestra naturaleza el apego al sufrimiento, sin saber que la naturaleza (en parte) es adoptar tanto comportamiento converja con la percepción adoptada, o intente solucionar las asperezas diarias, claro dentro de sus limitaciones palpables. Tan maleables como la arcilla, para bien o para mal.

La cuestión radica en el panorama que el sistema plantea, exhorta toda posibilidad racional o entendimiento del acercamiento consciente. Tememos tocar más profundo simplemente porque no se sugiere dicho lugar bajo los términos que entendemos. ¿Y cómo habría de hacerlo? Si el cambio vive en el dolor de la gente, en el límite impuesto por nuestras entumecidas voluntades flagelantes. ¿Cómo podría hablar de un cambio de psique si la puesta en mesa de la misma ni si quiera es contemplada? Si, al probar tangencia de lo sentido, lo primero que vemos es un rostro inequívocamente incomprendido, lacerado y trastornado por las motivaciones de un puñado de individuos... Es querer nadar con las manos amarradas.

A veces ambiciono con una forma de hacer llegar las ideas sin el filtro adecuado para su consumo. Entenderla por consecuencia, no por consumible. Como intentar explicar los agujeros del queso, antes de cualquier intención instintiva.

No trato de imponer culpables; es cosa de la carencia de un supuesto hecho el que nos hace vivir indiscriminadamente con inclinaciones sembradas. Y por obra de nuestra constante adaptación ante hechos dados. Cualquier principio encarecidamente ilustrado podría fungir como razón absoluta de vida. Así que, por consecuencia; la realidad debe ser cuestionada, empero para ello debe contemplarse el alcance de uno mismo; como individuo y como parte de algo.

Sigo formulando mis posibilidades para consumar medidas. Seguido me llevo sorpresas. Aunque sé muy bien la clase de camino que elegí. No es algo convencional, aunque tampoco tiene nada que ver con ello. Hoy aquello actúa como un hecho, ya no como una contemplación. Espero poder seguir hallando respuestas. Al modo como he intentado, una especie de mutualismo simbólico.

Me pregunto qué clase de persona soy al entregarme de esta forma, (teniendo la certeza de que muy probablemente nada llegue si quiera a desplazarse) quizá sea una muy tonta. Más solo a causa de lo establecido: La idea de que alguien sensato buscaría aprovecharse de cualquier forma posible para satisfacer algo… Si eso es ser sensato, entonces estoy completamente perdido.


 

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