Otrora.
Recuerdo entre paréntesis, de muchas cosas en la sucesión del ahora; sí... Quizá Diego de hace un par de años tenía razón. Naturalmente todos acabamos solos de acuerdo a inclinaciones buscadas, indirectamente plasmadas en la mente. Ahora que saco la cabeza del estanque reposado en la intemperie; llego a varias conclusiones a varias ideas, nada raro de mí. Que toman peso en una realidad concreta. Ahora que, sé un poco más. Ahora que los patrones que viraban de un lado a otro en los tiempos de la preparatoria; Jamás pensé que pudiera darles causalidad. A veces pienso si era algo notable, justo de mi persona y del cómo he crecido. De la inteligencia de mis padres o mera cuestión de suerte también.
Soy humano y nazco con una curiosidad intrínseca. Aunque hoy, aquello está bastante lejos. Soy un privilegiado por poder usar mi tiempo dedicado a las letras y no a sostener a una mal planificada familia, miserable, compuesta de números primos diferentes a uno. Por poder darme el tiempo de conjeturar mis ideas con un principio no transfigurado. Es más que capacidad, es la bienaventuranza de no preocuparme por las cosas fugaces del sistema capitalista.
Antes de estar frente a este monitor expresando mis ideas; quizá estaría aumentando mis horas de juego en alguna distracción, perdiéndome en las sustancias socialmente aceptadas, deslizando mi pulgar incesantemente buscando algo en lo cual desviar mi atención, todo eso; y al poco rato sentirme un fracasado viviente. - ¡Oh mierda, tres horas de nuevo en esta estupidez! -.
He estado aprendiendo, he estado esforzándome por leer a las masas y resulta cansado no poder mirar a otra dirección. Constantemente evito a la gente de afuera, pues hay poco que me puedan decir, poco que me puedan compartir más que sus dolencias cotidianas, dolencias de naturaleza connotativa: - ¡¿Por qué estoy tan gorda?!-. Bueno… Quizá podemos empezar por el hecho de que las frituras, el refresco, los chocolates y los panqueques cada mañana no son precisamente brócoli con miel… De que no tienes control de lo que comes, menos de cómo te sientes y por su puesto menos de a donde va todo esto.
No es fácil, no lo fue para mí honestamente, pero todo radicó en algo tan trillado como tirar todo por la borda. Aquella inequívoca indiferencia por vivir me llevó a darle un sentido total a la misma vida. Pero la gente no lo ve así. Nacen, por lo general de una pareja que pensaba: la reproducción como punto óptimo de la trascendencia humana, queriendo mitigar a otros seres indefensos sin oportunidad de juicio antes que arreglar sus propios defectos; claro, "un niño arreglará mi falta de compromiso con la vida..." Cuando realmente solo hacen pequeños miserables a escala. ¿Qué culpa tiene la nueva vida, el futuro del mundo de tener que soportar tal incompetencia de la ignorancia proveniente del consumismo fugaz? Reproducidos en masa sólo para ser carne de cañón, como cualquier otro manifiesto actual. Liderado por la voluntad de mil almas en pena, de mil almas violadas y ultrajadas. Que al final caerán bajo el yugo convenenciero de un puñado de personas. La historia tiende a ser la misma, sin embargo, hoy veo que la propagación de ideas autónomas tiene una chance más abierta. Justo así llegó a mí. Pero sigo pensando: Quiero que esto cambie, y aprendo porque me gusta, porque sé que otrora, podría ayudar a quienes los demás piensan no deberían ser ayudados. ¿Qué van a saber ellos si ni si quiera se han ayudado a ellos mismos? ¿Qué van a saber de voluntad, si la de ellos radica en comer chatarra un día sí y un día no? Como para decirme a quién ayudar y a quién no. Me siento solo, para bien o para mal. Tampoco digo lo que pienso en todo momento, es parte de mi instintiva rabia de la hipocresía comunal. Cuando no fallo en algo, implícitamente al alardear, fallo en algo más. No soy perfecto, estoy lejos de serlo y tampoco quiero serlo porque nadie vino aquí para serlo concretamente.
De repente, con el encierro, con la perspectiva creciente, es inevitable aislarse de alguna forma. Me gustaría hablar de las cosas tal cual, sin romper la ética mal enfocada de las personas, sin levantar corazonadas respecto a la ambivalencia, a la connotación de los hechos. Pero parece que seguiré esperando... Y no importa. Eventualmente hallaré la forma de dejar esto atrás, hallaré la forma de vivir por mi cuenta haciendo lo mío sin intervenir con el tacto de la gente. Ellos se merecen algo mejor, yo merezco algo mejor que estas zozobras sociales. Espero no tardar demasiado o que no sea demasiado tarde.
![]() |
| Mi dulce Vainilla de Jardín. |


Comentarios
Publicar un comentario