Diario IX
Dentro la sobriedad de despertar junto al canto de los pájaros
que se abren paso en el diluido cielo oscuro. Sumergido dentro de alguna de las
puertas que sigue sin depurar. Surgen preguntas sin pesadez de la dicha, de lo
correcto, de lo aceptable socialmente. Algunas antípodas se distancian mientras
otras vuelven a acercarse. Parte de dicho ejercicio me hizo ver lo lejos que
estaba de la línea a superar, pero era un golpe de realidad necesaria pues en
mi cautiverio comenzaba a perecer. ¿Seré dueño de los sueños circundantes? o son
los sueños que alguien más puso allí lejos de una influencia, remotamente hablando
de una pizca de inspiración pareciera ser la condena de un ciclo rotatorio. El
flujo de químicos crea una clase de altercado dentro de la conciencia ¿Qué es
momentáneo y qué prevalece?
Es ahora que lo cuestiono, porque no hay prórroga ante el inevitable levantamiento
de cruces, en el brote de lágrimas y de la aflicción consecuente. Es válido
hallar razones para no caminar dentro del túnel al lugar que se nos promete y
que mucha gente teme. Sin embargo, engullido en dichas razones válidas,
normalizadas. La muerte se propaga de forma adversa al ser la contracorriente que
corta esa euforia por vivir.
He tratado de entender, de meditar dicha inspiración pues llego a determinar una razón objetiva mediante el mismo concepto de no estar aquí. Es lo único infinito que podemos conseguir y de cualquier forma también me da razones para continuar. Nunca sabré si lo estoy haciendo bien, someterme a juicios pudiera generar una perspectiva alienada. (Como si no tuviera suficientes que superar)
Pensarlo, domarlo y reinterpretar una situación imaginaria y darle vida de diferentes formas en mis sueños, en mis pensamientos, en mis anhelos sólo me hace desinteresarme por aquel hecho. Cualquier cosa podría pasar, invariablemente no podría evitarlo. Es por ello que confío en el tiempo útil, en el que se brinda a cambio de una sonrisa, de una perspectiva diferente, de un pensamiento tal vez contrario a lo que se tenía planteado y aún así aceptarlo de brazos abiertos. No hay nada que deba ni deuda que quisiera cobrar. A fin de cuentas, todos los actos tienen consecuencias. ¿Lo malo de ser bueno? Supongo que es una de las vigas dentro del incendio, pensar que todos somos buenos o que quizá todos los demás son malos. Pues no hay jueza de la vida. Simplemente es la razón de estar y de cualquier modo existir. Pero quizá dicha reflexión se vea truncada por el sentimiento de justicia de alguien más pues ese alguien pudiera hallar esa paz en la intolerancia, en la violencia, en la manipulación, en mentiras y en muchas cosas más. No es justificación, pero insisto, el proceso de la consternación temporal puede acabar en vertientes totalmente desconsideradas, tomando dicha palabra como adjetivo. Sea por una persona o quizá por el influjo de alguna droga sacramentada. A final de cuentas para mí ser real y llevar ese proceso es anteponerme ante las necesidades banales e instintivas de alguien más. Hechos alojados mediante la frustración del trauma, del contexto socioeconómico y cultural. ¿Qué somos si no podemos ayudarnos los unos a los otros? ¿Qué somos si nos seguimos considerando dueños de nuestros sueños? ¿Qué somos si solo asentimos ante la más mínima pizca de amenaza? ¿Habrá mucho que perder? Lejos de lo que sabes, no podrás llevarte al otro mundo si es que hay alguno. Con más razón y fuerza, tomo la incertidumbre de lo que pasará después, para seguir intentando que el mundo cambie, desde donde tenga que partir. Nunca dejo de aprender y cada cuanto trato de poner los pies en la tierra de forma sincera. Sin la propaganda amarillista meritocrática que nos hacía creer en el sueño de trascender al menos de forma monetaria. Porque ni siquiera garantiza su principal recurso, solamente alude a él para comprar un pedazo de vida según las necesidades consumistas de las masas, mismo mercado que sostenemos con ignorancia.

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