Diario de Diego.



Fue una loca decisión tal vez, pero no significa que termine siendo mala, por el contrario, me ha estado ayudando a volver al mundo real, donde yo me hago todo para mí. El mantenerme ocupado y enfocado desvanece bastante esa sensación de soledad, pero es más un poco mental puesto que, tengo a mi mejor amigo conmigo y a un roomie bastante agradable para mi suerte. De todos modos, estas dos semanas han estado atareadas, limpiando la mierda que los anteriores huéspedes dejaban y un tanto tratando de organizar la nueva vida que elegí pues, esta decisión no fue sólo por estudios sino también para abrirme paso en la gran ciudad. Si bien, he notado muchas más cosas de la gente. El contexto cambia totalmente y el cómo se desenvuelven todos pareciera ser algo predictivo de donde nuestra raíz dicta, mexicanos siendo mexicanos.
He estado pensando en la monstruosa cantidad de gente que miro y viceversa; Es tanta, que con dificultad recordaría si tal o aquél alguna vez estuvieron en el mismo 7 Eleven comprando cerveza o alguna paleta de hielo (Hace calor seguido aquí). Eso me hizo llegar al pensamiento de que, la mayoría de la gente viene aquí con aspiraciones y promesas, pero muchos se quedan ahí, la nueva Ciudad de México está construida en frustraciones. Venimos de fuera, pero de alguna forma esa raíz conformista que se nos es otorgada de la provincia, suele relucir aquí. ¿Por qué? Tal vez porque todo es diferente, y en definitiva es cautivador todo lo que se puede hacer, la gente que puedes conocer. No quiero parecer una persona pesimista, porque obviamente aquí se produce mucho de lo que se consume en todo el país y en el extranjero. Pero me pregunto muy a menudo ¿Qué es lo que hizo la diferencia? En muchos, la mayoría, fue el dinero que tuvo algo que ver, pero sabemos que hay excepciones.

A la par de este pensamiento medianamente constante, viene el cambio que ha surgido desde adentro. Hace algunos meses comencé ir al psicólogo, con verdaderamente cambios notables; De cierta forma había perdido habilidad comunicativa con la gente, pues solía ser alguien que siempre quería encajar y realmente se daba, por alguna u otra cuestión, no era tan difícil fraternizar, pero ello venía de una indudable inseguridad, causada por muchas cosas que sé, muchos de ustedes no se imaginarían, porque hasta yo sé que no es común ello. En fin, no vengo a hablar de los traumas; MI socialización se volvió más selectiva al igual que la profundidad de la misma. Recuerdo que solía ser alguien a quien todos les simpatizaba y dejando la propia amabilidad y tal vez carisma que llegué a tener, era una persona que estaba para todo el mundo. Pero con el tiempo entendí, que gastaba mis energías en algo que no era yo, pues la ansiedad y los ataques eran cada vez más constantes. De momentos me remordía el aprecio de todos, pero era mera exterioridad, mucho del amor que generé con esa imagen hoy ya no está y me hace sentir aliviado que se han quedado quienes lo entendieron y también quienes se fueron integrando a este nuevo yo. 
Siempre tuve la idea de los patrones, todos pues por inercia social, pertenecemos a un círculo de semejanzas entre unos y otros, pero pudiera ser que cada década se presenta un orden diferente, igual de predecible, pero con rasgos consecuentes de la anterior. Obviamente todos, yo, tú, la chica Darks, el muchacho que se quiere morir, pertenecemos a un grupo en específico que en su densidad ya puede varias, pero la diferencia, hablando en cantidad, suele ser de poca relevancia cognitiva pues pareciera sacar en muchas ocasiones, lo peor de nosotros. La relación con la decisión previamente mencionada, es que se puede apreciar de demasía en un lugar tan diverso como este.  Por mi lado no me inclino a criticar o dar una opinión abierta al respecto pues ¿Qué sería yo? Parte de la multitud que ataca lo incomprendido, siendo más del cimiento que desembocará en otro patrón que afectará a las generaciones venideras. No quiero tener nada que ver en eso, quisiera conservarme neutral, sólo haciendo observaciones más no fijaciones.
A raíz de eso me pregunte si debía decidirme en mantener lazos sentimentales profundos, no he tenido impactos o posibles dudas al respecto más que una que llegó en un momento, comúnmente dicho, inoportuno, por el hecho de ingresar de la nada y cautivando una parte de mí que la verdad mantenía muy desinteresada por la cadena de filtros hasta cierto punto absurdos, que tuve de la gente. No voy a mentir fue estremecedor reconocer esa sensación intranquila en la que cada vez era más difícil mantener la vista fija, igual no ha pasado demasiado tiempo y me ha ayudado a no anticiparme ante cualquier circunstancia; nunca me costó entregar todo y no por eso vale menos sólo que me considero una persona comprometida con sus sentimientos. En fin, mantengo la línea, aunque a veces la austeridad de esa clase emociones llega a conmocionar la razón, veré que pasa. Mientras tanto he tratado de evitar la frustración y ansiedad, cosas que recientemente no logré, pero después de cierta reflexión (este escrito). He podido llegar a la paz nuevamente.

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