Presente Pasado.
Del tiempo se ven
las luces borrosas que puedan dictar una sentencia, es curiosa la sensación de
nuestros cuerpos al reaccionar, sí el cerebro lo predice o es un rasgo
heredado, uno que aún no se ha reconocido como tal; pues, la sien puede
palpitar a causa de un presagio, con una leve ventisca secando tus labios, la
noche que parece lenta al avanzar, tus manos sudadas y frías justo cuando todo
es una advertencia de una posible caída. Las pocas veces mirando fijamente te
hacen desconcertarte si se trata del pasando rasgando tus expectativas del
presente o solamente es algo nuevo y diferente. Sé, hemos tenido miedo, hemos
abandonado la razón de posiblemente una dirección mejor, cuando en realidad sólo
es un escudo ante la densa niebla delante de nuestros ojos llorosos, realmente
no sé a qué le llamamos superar, si es la ausencia de los meses en la cama en
tu memoria o si es continuidad de tu persona aceptando que el tiempo podrá ser relativo,
pero no reversible. Hay razones internas las cuales maniobran para esclarecer
un propósito, una enseñanza de la adversidad, así como de la realidad. Para mi
conciencia ha sido necesaria mi pérdida de orgullo, robada por manos pequeñas, la
vulnerabilidad puede ser epicentro de una tragedia venidera, aunque también son
señales precarias de un nuevo amanecer, de una dosis de placebo alentándote a
no perder la cabeza.
¿Recuerdas las
tardes en el jardín? ¿Recuerdas el momento el cual el mundo se congelaba? donde
tus narraciones explotaban en un mismo lugar, la acera que te vio llorar,
bailar, cantar y hasta tambalear de ebriedad. Seré sincero hay una tensión muy
ligera dividiendo la ruina de la persistencia, pensar no es necesariamente una
gran herramienta si de sonreír se trata. Hemos desconocido los pasillos, dejando
a disposición de alguien más nuestra estabilidad, sé que podría ser una promesa
de conexión. No es del todo una tortura aceptar que no podemos estar a merced
de un capricho emocional, es entendible hasta donde puede llegar tu incondicionalidad,
si es una espera bajo la lluvia o la espera de tiempo no recuperado. Podría llegar
a serlo la reincorporación de tu corazón al mundo. Has cambiado, tus palabras
dejaron de ser iguales a cuando veías con disimulo lo que sería tu razón de no
ser alguien más del montón. Es frustrante ver que las cosas llegan a pasar por
los dedos imposibilitando la capacidad de sostener tan si quiera lo que queda
del viejo mundo. Los momentos suelen ser claros, podrías domar un mar de
decepción y avaricia, cuando podrías sembrar lo que podría ser, el más sincero
de los afectos, el abrazo más hermoso y los besos más tiernos. Es inefable deshacerse
de una dependencia, dejar de contar los días, dejar de esperar la muestra de
una reincidencia, no hay nada como la marcha dando dirección hacia el presente
y no al melancólico pasado. Aún falta mucho por explorar, por observar, las
palabras llegan a desvanecerse cuando la seriedad se torna casual, aunque el
tiempo puede petrificar los gestos, puedo estar seguro, no cambiaría una historia
que me hizo renacer como ente en la distopía que diariamente respiramos.


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