Redimirse.
A veces sólo hay una forma de decir las cosas, creo que es dichoso el momento en el que todo se acomoda de manera humildemente pretenciosa, sabes la magnificencia del momento, pero no te dejas llevar por la impresión de éste. En ocasiones es con una copa en la mano, con una sonrisa de por medio entre la tardanza y la lluvia, ha pasado que sentados de noche después de un agotador día.
¿Dónde está el sentido de este momento? A la mayoría nos gusta vivir con lo adecuado sin exceso ni austeridad de las sensaciones, se vuelve cíclico si nos acostumbramos a reprimir ese calor.
La gracia de las muestras rápidas de incertidumbre construye una historia entre encías, los recuerdos que marcaron tu vida ¿Recuerdas tu primer beso? ¿Te gustó? ¿Cuándo fue la última vez que despreocupado te dejaste caer? Pero, con esa seguridad de que había alguien que te sostendría.
Realmente te has equivocado bastante, ya no hay rincón en el cual esconder tu rostro, estás desnudo, pero no inseguro, una pista de algo nuevo te cautiva, las luces vuelven a encenderse, estás aquí, no preferirías volver a nacer en otro lado.
Buscas el drama al momento de sentir que tu sonrisa se quiebra, tal vez si merezcas esto después de todo, tal vez dedicarte a la gente haya servido para percatarte de que tú también tienes los mismos errores, pero en medida diferente.
Paso a paso con la locura, movimientos de danzón, pero música de bolero. Me despojé de la vergüenza, por poco creía que debían enseñarme todas las sensaciones buenas de nuevo, pues su mirar fue como descubrir una tierra antes vista; supe que me había quedado con una idea joven de lo que anhelaba, no pensé en ese día porque no predije que me gustara tanto. Me siento tan azul, que aprendí a amar a la lluvia que mojaba mis alientos, pero una ebria felicidad surge cuando todo puede ser peor, como una lágrima antes del disparo al paladar. A veces pienso insistentemente que no hay remedio pues, ahora la gente es tan libre que no sabe a dónde ir, estaban tan acostumbrados a su rutina que ahora piensan que el tiempo se puede perder en demasiadas cosas, ya no quieren perder más, sino, confiar en algo, poder redimirse de su existencia, gastar todo un día, sin el temor de que mañana podrían arrepentirse. Todavía no empieza mi vida y siento que ya estoy a mitad de ella.
¿Dónde está el sentido de este momento? A la mayoría nos gusta vivir con lo adecuado sin exceso ni austeridad de las sensaciones, se vuelve cíclico si nos acostumbramos a reprimir ese calor.
La gracia de las muestras rápidas de incertidumbre construye una historia entre encías, los recuerdos que marcaron tu vida ¿Recuerdas tu primer beso? ¿Te gustó? ¿Cuándo fue la última vez que despreocupado te dejaste caer? Pero, con esa seguridad de que había alguien que te sostendría.
Realmente te has equivocado bastante, ya no hay rincón en el cual esconder tu rostro, estás desnudo, pero no inseguro, una pista de algo nuevo te cautiva, las luces vuelven a encenderse, estás aquí, no preferirías volver a nacer en otro lado.
Buscas el drama al momento de sentir que tu sonrisa se quiebra, tal vez si merezcas esto después de todo, tal vez dedicarte a la gente haya servido para percatarte de que tú también tienes los mismos errores, pero en medida diferente.
Paso a paso con la locura, movimientos de danzón, pero música de bolero. Me despojé de la vergüenza, por poco creía que debían enseñarme todas las sensaciones buenas de nuevo, pues su mirar fue como descubrir una tierra antes vista; supe que me había quedado con una idea joven de lo que anhelaba, no pensé en ese día porque no predije que me gustara tanto. Me siento tan azul, que aprendí a amar a la lluvia que mojaba mis alientos, pero una ebria felicidad surge cuando todo puede ser peor, como una lágrima antes del disparo al paladar. A veces pienso insistentemente que no hay remedio pues, ahora la gente es tan libre que no sabe a dónde ir, estaban tan acostumbrados a su rutina que ahora piensan que el tiempo se puede perder en demasiadas cosas, ya no quieren perder más, sino, confiar en algo, poder redimirse de su existencia, gastar todo un día, sin el temor de que mañana podrían arrepentirse. Todavía no empieza mi vida y siento que ya estoy a mitad de ella.


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