Cerca de Mí.

Al punto donde llegué, viendo por un acantilado toda la historia que vieron mis ojos, aquellos días de prepa donde solo me concentraba en divertirme, donde todo parecía fácil, y me dedicaba a encontrarme a mí mismo, sin percatarme de todo lo que debía pasar para por lo menos tener una pequeña noción de lo que es vivir. 

Siempre fui el chico que se sentía ajeno en lo profundo de su ser, conectaba de cierta forma con la gente, pero no completamente, siempre me faltaba algo. Y cuando pensé que pude haber encontrado esa mitad, esa persona con la que soñamos en una noche de solemne festejo. Pero no fue así, las cosas rápidamente tomaron caminos separados y se alejaron tanto como imanes de polos iguales. 

Poco tiempo después, entre dudas, especulaciones y una noche ebria sentados en un sillón; lo supe, supe que no quería volver a estar solo, que no me vería con nadie más. Su timidez me intrigaba y me daba a desear eso que con ambición quisimos hacer.

Había una historia de por medio entre todo este cambio de ser esos amigos que se escapaban de algunas clases a complementarse con aquellas largas charlas, a besarnos cada vez que nos despedíamos. Pasó un pequeño periodo hasta cuando todo debía de complicarse, la circunstancia no nos regaló más tiempo que un par de meses, podría decirse, fue la primera etapa de todo lo consecuente.

Mis lágrimas brotaron sin parar, en un llanto que jamás había oído, pues era el mío, nunca me había quejado con tanto furor a mis emociones, fue un colapso total, por dentro mi sangre quemaba, mi cerebro retumbaba, por primera vez había sentido como me perdía entre la niebla de la incertidumbre.

A partir de ese momento, después del alcohol, las drogas y los kilos que subí, emprendí la tarea de estudiar las fallas de nuestra relación, explorando en otras, observando y analizando los contextos ajenos para tratar de arreglar el nuestro, era claro que no me daría por vencido hasta volver a ver sus ojos con la tranquilidad del mes de Junio. 

Y fue así que entre ilusiones, platicas, falsas empatías, arriesgando todo por intereses propios, minutos de pensar y experimentación empírica, fui estructurando la base del comportamiento afectivo entre dos entes. Basando la hipótesis en la generalidad evidente de los sujetos. Llegando a conclusiones obvias, estructurando teorías funcionales y entendiendo los comportamientos afectivos y dominantes, llegué a muchas conclusiones, pero una de esas era: Casi ninguno sabía con certeza lo que era amar, en ninguna de sus formas subjetivas.

Con el tiempo sané poco a poco, me propuse la meta de llegar a mi peso ideal en el tiempo mínimo, el de hacerme una persona funcional para que el plan funcionara, seré sincero, me tropecé muchas veces, volviendo a lo mismo, realmente no me ayudaba a volver a empezar, una vez me equivocaba. Jugué demasiado a ser Dios, utilizando todo por voluntad,  pero eran los duros sacrificios que estuve dispuesto hacer, con tal, de volver a tener, lo que creí injustamente deshecho. Sin darme cuenta me hice una persona obstinada y enfocada a sus anhelos.

Llegó el nuevo Junio, ya se hubiera cumplido un año de haberse juntado, sin embargo no fue así. Ya con la mente en la cabeza, decidí volver a estudiar algo que me apasionara, lo elegí con el corazón, para volver a retomar esa rienda de ser alguien competente. Me dediqué por meses a aprender, prácticamente aquello se había vuelto una parte de mí. Obviamente cambié con el tiempo, no puedes ser el mismo, una vez dejas el capullo de crisálida atrás, una vez decides volver al camino con una fórmula diferente.

Nunca pararon los acercamientos, nos veíamos cada determinado tiempo, distanciado más bien, nos veíamos y era casi inevitable que algo pasara. Mi fe siempre estuvo debilitada, pero nunca muerta, con culpa a veces miraba con recelo mi alocada teoría del todo, era un pecador de alto rango por abusar de la persuasión con la que nací. Nunca quise hacer el mal, pero me vi obligado por mí frágil corazón. No soy un mal sujeto, sólo quería volver a lo que me hizo muy feliz tiempo atrás.
 Lo más difícil de éstas decisiones es hacerlas sabiendo que es un hecho contradictorio para uno mismo. 

Siempre supe que este momento se acercaría, pero no cuál sería el resultado; Nunca quise levantar mucha sospecha de lo que tramaba, pero quizá mi karma fue tomar justicia por mano propia. 

El día se acercaba y todo indicaba que sería otoño el día que sucediera, un poco antes, un poco después. 

Hubo un momento de clímax donde estuve por dejar todo y aceptar esta realidad pero, un pequeño presagio en la nariz, hizo que no perdiera la visión de las cosas, nada estaba escrito aún y todo podía pasar. Por más pequeña que fuera la posiblidad, hacía lo imposible para incrementar la probabilidad. 

Entonces unas semana antes me detuve, miré en retrospectiva los recuerdos, los momentos, las cosas especiales que tocaron nuestras almas, nuestros cuerpos juntos y sus labios contra los míos. Escuché todas esas canciones que nos representaban, y supe, que sin importar la adversidad la quería cerca de mí, nunca me cansé de verla sonreír, y me repetía insistentemente: "todo saldrá bien"

Todo el plan pasó, y justamente el día de hoy, por arte de magia, se dieron las circunstancias para verla en un momento. Justo cuando abrimos palabras, noté que había algo en medio, un mal entendido, algo oculto, mi cabeza me mataba. 

Después de una deprimente visita y con ánimos decaídos, supe que era momento de actuar explícitamente. Finalizar esta obra de drama y amor que estuve construyendo por un año. Aunque pensaba de la mejor forma, confiando en mí, hay cosas que no controlo y tienen su naturaleza. No siempre resulta como uno quiere, el mundo no gira alrededor de nuestra cabeza y lo entendí, justo me ví derrotado por el resultado. A primera instancia un llanto lleno mi voz y lagrimales nuevamente, la melancolía ya parecía ser parte de mí.
Paré un momento y valoré esto, evalué las cosas como si fuéramos cualquier otra pareja, pero la verdad es que nunca fuimos convencionales, en ninguno de los sentidos, siempre a nuestro modo ser y querernos. Rápidamente me percaté que tanto la duración del llanto como su intensidad, no había sido igual a la de esa primera etapa. Indirectamente mi mente sabía que esto pasaría. Casi como una guía, mi conciencia me recordó que mi amor nunca sería suficiente, porque no hay cantidad que uno necesite para revolucionar un mundo, únicamente sucede, y siendo honestos no nos damos cuenta de qué tanto fue. 

Entre mis mejillas resecas por las lágrimas, mi sudor por la fiebre que estoy padeciendo y mi voz ronca por la venidera enfermedad. Observé con cuidado todo lo que pasó hasta este punto. Todo los kilómetros que viajé en auto bus, todos los kilómetros que corrí, todo el tiempo que pasé observando, todas las veces que casi me doy por vencido, toda la tristeza que pasé, todos los sueños recurrentes con ella y mi mundo perfecto a su lado, los kilos que bajé, la gente que conocí, las ensaladas que comí, las virtudes que gané, la confianza que generé, el autoestima recuperado, la perseverancia y tolerancia entrenada. Todo lo hice por ella. Aprendí a amar, porque no me ví haciendo esto por nadie más, no fue obsesión, siempre guardé esa distancia prudente entre todo. Ese último "Siempre estaré para ti" que dijo, se sintió como la primera vez que nos besamos, no necesité más que su sinceridad para darme cuenta de todo. Quizá no pueda estar ahí, tal vez no fue lo que esperaba, la decisión final dolió demasiado, pero saben, estoy comenzando a ser el hombre que alguna vez soñé, dedicado, obstinado, valiente, etc. Todo gracias a que me había negado a estar lejos de esta pequeña criatura, pese a su distancia conmigo. No estoy tan mal, claro, como todo humano me hubiera gustado otro final, pero tomo en cuenta todo lo que crecí a raíz de esto, todas las conductas destructivas que rechacé a lo largo de este camino, las cosas que logré y los criterios que alcé; tal vez en otra vida pudo ser diferente, pero no me quejo de lo que somos. 

La vida es así, un mundo salvaje donde todo puede pasar, puedes perder haciendo todo bien, o puedes ganar haciendo todo mal. No hay teoría que explique la subjetividad de la razón, eso es lo que hace interesante a esta vida, todos necesitamos esa pizca de dolor para encontrar la lucidez, en este viaje que llamamos Vivir, en este caso sigo sintiendo esa lucidez muy Cerca de Mí.


Comentarios

Entradas populares