Simples Humanos.
Desde lo poco
alto del edificio, viendo a través de larga serie de ventanas, curiosamente de
mis situaciones favoritas para mi contemplación. Comencé a divagar entre la
lluvia de la mañana, las nubes de la tarde y el sol del atardecer, de cómo veía
a la gente en general, más concisamente, de donde he estado.
Veo sus acciones,
sus problemas y sus mentes, en lo que se ven rodeados, la razón de su personalidad
y su carácter, créeme que cuando estás en el papel del observador, nada te
sorprende, a veces puede que tengas que vislumbrar para poder concretar a una
persona. Conoces los roles anteriores y defines los roles actuales de la gente,
no estabas tan lejos de las especulaciones después de todo, se basa en
principio de la vida y el crecimiento, un patrón que se desarrolla desde la
infancia temprana, hasta que mueres, nunca terminas de cambiar. Aunque todavía
me siento ignorante porque sólo veo los patrones hasta mi edad. Coloquialmente
se le diría “experiencia”. Aunque en lo personal es un concepto bastante
mediocre, porque no todos lo perciben igual, la mayoría se queda con los
defectos de la gente, más no ve sus virtudes, y es comprensible que, entre tanta
divulgación, ahora el papel doctrinal se vea reemplazado por una estúpida
colocación liberal de convicciones externas de la paz y la libertad en sí;
buscan el caos para generar más incertidumbre. Todos creen saber mucho, pero cuando en verdad
te percatas de tu conocimiento, realmente te frustra el hecho de que sabes muy
poco. Todos tienen idealizaciones de la vida, de la escuela, del trabajo, de
las relaciones, de la vida misma, vista en una paradoja sin mayor complicación,
en pocas palabras, cada quien es estúpido en lo que más le duele. En general
todo se mueve en torno a una realidad que se considera como óptima para la vida
humana, llamada felicidad, lo cual ya en ojos más minuciosos no se vuelve una
realidad, sino un simbionte que se adapta de acuerdo a lo que más te pesa. Aquellos
bien acomodados superficiales lo ven en lo que pueden poseer, aquellos en la
misma posición, pero con una paz relativa, optan por ser más espirituales con
su entorno, dado que el poseer causa demasiado estrés. Ahora quizás si llegaste
hasta este punto de la lectura, lo cual significa que quizás puedas ser diferente
al resto, y no lo digo porque yo sea el rey de los diferentes, sino porque
entendiendo esto lo sentirás igual. Entonces, si ahora nos ponemos en los zapatos
de una clase media alta, media y baja, cambia rotundamente la fluidez de las cosas.
Porque ya no pueden darse tanto lujo de obtener un algo o agobiarse de lo tanto
que tienen. Este punto lo hace más peligroso, porque ya influyen cosas más subjetivas,
se podría decir que más real, más cambiante, y peor para las emociones. Aunque
suele ser más aprovechable, muchos se pierden en el camino, optando por sus
respuestas concretas, sin tomar en cuenta toda una historia por detrás, siendo juez
y verdugo, pensando en su infantil omnipotencia. Si en verdad quieres intentar comprender
la naturalidad de esta vida, permíteme decir que no serás feliz, vivirás con
tus penas como cualquier persona, verás con nostalgia como cualquier persona,
reirás, te frustrarás, pensarás una y otra vez en el amor, en ciertas personas,
en una persona, al final terminarás llorando con la boca tartamuda y rogando el
por qué te han roto el corazón. No olvides que sigues siendo humano, y no lo
confundas con depresión, porque vamos, aquello es un trastorno que no sólo
consiste en la simplicidad de tu caso. Ahora habrá la cuestión. “Al principio
decías que yo era diferente, pero ahora me dices que soy igual a todos, ¿Cuál
es entonces tu punto?” Verás, la diferencia es que te das cuenta de por qué te
pasa todo, e igual te encuentras en las mismas, no es fácil despegarse de esa
parte “humana”. Ni si quiera yo lo he hecho y no planeo hacerlo. Porque he
entendido que la ambición típica de gloria, de orgullo, de triunfo, de
felicidad, aquellas ideas sin trascendencia que todo ser desea, es la única
salida a vivir siempre con la carga que el conocimiento trae. Sigo inmerso en
mi sufrimiento, porque me niego a amar de verdad, porque lo he dicho y escrito,
pero no lo he hecho, por lo menos no a mi manera, me niego a ser plenamente
feliz, porque sé que el mundo va acabar mal y no tardará más de doscientos años
en que pase, estamos destinados a la catástrofe. Y todo surgió, porque dejé de
esperar cosas de todos, incluso de quienes dijeron que me amaban, porque ni si
quiera ellos saben, la complejidad de que hoy mismo estés acostado en tu cama,
pensando en la sarta de ideas, en tus recuerdos, en tus opiniones, emociones. Anatómicamente
es imposible explicar la conciencia y palabras me faltan en este escrito para
tan si quiera llegar a un cuarto de la conclusión que deseo para este escrito.
A nadie le interesa, todos desean vivir estúpidamente feliz, en sus corrientes
simples de humanos.


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