Lo que olía bien.
Subes y bajas la mirada, observas los árboles de alrededor, observas con vagancia al par de volcanes de la derecha. Entonces lo ves, el camino cambia, los trazos están marcados, el tiempo fluye contado, quizás la vida sólo sea un cliché de los mejores momentos. ¿Recuerdas aquella vez cuando tomó tu mano sin razón lógica aparente? O cuando no se cansaban de hablar de tópicos sin importancia objetiva, cuando fueron a comer a aquel lugar donde reían y pese a la comida común, estando acompañado era un banquete real. Posiblemente, ahora el tiempo haya hecho lo suyo, tal vez ese lugar ya no existe, tal vez ya no haga esos detalles imprevistos con alguien más, quizás ya no hay largas charlas de origen dudoso. Las canciones cambian, hay nuevas en tu vida, contando historias ajenas a lo que una vez pasó. Pensamos en haber madurado cuando ciertas conductas desaparecen, pero el hecho de amar a alguien no tiene relación alguna, porque surge de lo que nadie ha conocido, te sorprendes de lo que eres capaz de hacer, de las ideas circundantes en la ráfaga de dopamina y oxitocina, tantas sensaciones. Eran las semanas donde los días eran simples números en un pedazo de cartón impreso, era el sentido de la motivación, el nudo en la garganta que causaba satisfacción, esa melodía que hoy ves con nostalgia. En lo personal siempre imagino todo aquello que pudo haber sido, si, por ejemplo, un día quise haber ido a un campo en medio de la carretera, sólo a comer tapas y a beber vino, el mismo que compré el día de la graduación, el cual compartí y viví los besos ebrios de una enamorada; no sé. Tal vez imaginar una madrugada, caminando por las frías calles después de una celebración, sin tener que llegar a un nivel alto de alcoholismo, viendo el amanecer mientras conducía sobre las avenidas principales.
Sin embargo, todo es distinto, todo lo imaginado, pudo haber reemplazado, ese día en el que me derrumbé ebrio en el parqué de mi casa, con dos botellas al lado y el llanto ahogado en mis inútiles esfuerzos de permanecer de pie, o el día que simplemente observé con recelo el atardecer, esperando a que todo fuera rápido amargando el día a día, no viviendo, sino, matando el tiempo.
No me mal entiendan, todo ya ha trascendido y puede que nunca pase, que no vuelva a ser lo que alguna vez fue, que nunca regrese quien tú esperes, posiblemente entres en una racha de mala suerte, pero no temas, la dualidad es un hecho presente en lo denominado destino, un ente que ve desde su pedestal las cosas que vives, no hay pasado que juzgue el futuro, no hay presente que cambie el pasado.
Puedes vivir de una ilusión jamás lograda, de un recuerdo amado, o de una simbolización monumental, pero sólo así te estarás haciendo más daño del que nadie más podría ser capaz de hacer, la gente viene y va, siempre estuviste ahí, dando todo y hoy estás solo, no debes ocultarte tras el rencor, sólo hacer tu camino de manera diferente, si hoy es gris, mañana puede ser azul.
Y es así, todo lo que huele mal, alguna vez olió bien, todo lo que huele bien, alguna vez… olió mal.
Sin embargo, todo es distinto, todo lo imaginado, pudo haber reemplazado, ese día en el que me derrumbé ebrio en el parqué de mi casa, con dos botellas al lado y el llanto ahogado en mis inútiles esfuerzos de permanecer de pie, o el día que simplemente observé con recelo el atardecer, esperando a que todo fuera rápido amargando el día a día, no viviendo, sino, matando el tiempo.
No me mal entiendan, todo ya ha trascendido y puede que nunca pase, que no vuelva a ser lo que alguna vez fue, que nunca regrese quien tú esperes, posiblemente entres en una racha de mala suerte, pero no temas, la dualidad es un hecho presente en lo denominado destino, un ente que ve desde su pedestal las cosas que vives, no hay pasado que juzgue el futuro, no hay presente que cambie el pasado.
Puedes vivir de una ilusión jamás lograda, de un recuerdo amado, o de una simbolización monumental, pero sólo así te estarás haciendo más daño del que nadie más podría ser capaz de hacer, la gente viene y va, siempre estuviste ahí, dando todo y hoy estás solo, no debes ocultarte tras el rencor, sólo hacer tu camino de manera diferente, si hoy es gris, mañana puede ser azul.
Y es así, todo lo que huele mal, alguna vez olió bien, todo lo que huele bien, alguna vez… olió mal.


Comentarios
Publicar un comentario