Ellos no las miran como yo las veo.
Los casos de acoso, los casos de agresión sexual, los casos de feminicidios. Muchos señalan las quejas propuestas por las mujeres que reciben de cierta manera agresión o acoso, ya sea en las calles, en la escuela incluso hasta en su propia casa. Viven de forma vulnerable, no porque sean el sexo débil, ni por el simple hecho de no tener pene, simplemente la relatividad cultural las ha puesto en un papel poco favorables, desde tiempos en inmemorables, siempre siendo objeto de prejuicios, señalamientos, y abusos.
Un día me puse a pensar: "Hoy que estaré en la calle un buen rato, intentaré analizar el comportamiento de la gente, el día a día de las mujeres que vea en la calle."
Vaya decepcionante sorpresa, cerca de donde vivo, pasa bastante gente trotando, en su mayoría chicas. En los primero minutos de mi exploración pude notarlo, ellas pasaban a lado de otros hombres y estos miraban de manera poco favorable, se detenían, giraban la cabeza noventa grados, con unos ojos enfermizos; uno que otro silbaba o decía cosas. Los autos desaceleraban, y de la misma forma repetían el patrón. Claro, no generalizo no todos eran así. Tampoco criminalizo el hecho de mirar, tanto hombres como mujeres, es un comportamiento que sucede, el echar un vistazo, sin fundamento alguno, únicamente para complacer efímero deseo sin trascendencia, pero ya hacer un numerito de ese efímero hecho, me parece bastante incómodo e inútil.
De ahí partió el título, "Ellos no las miran como yo las veo."
He notado también que en ocasiones algunas mujeres se comportan de manera hostil al más superficial contacto que les hagas, quizás pararse al lado de ellas en el metro, sólo porque no había más lugar, dirigirles algunas palabras por alguna situación, o hasta mirar sin querer a los ojos porque en realidad estabas pensando algo y tus ojos no tenían a donde ir mientras meditabas. Todo esto no me molesta, por lo general la gente, en su mayoría hombres, reaccionan de forma inconsciente ante este mecanismo de defensa y termina habiendo agresión. Sólo trato de decir que lo comprendo, nadie se pone en su lugar; las mujeres que se comportan así, no lo hacen por placer, ni por gusto, por lo menos no todas. Simplemente reaccionan o se cuidan ante un posible abuso, quizás antes el ser cordial las llevó a una situación horrible, quizás el contacto de miradas creo una aberrante persecución y obsesión. Entre muchas cosas. Ya era mejor para ellas el no confiar y es totalmente comprensible. Podría decir que sí yo no era así, pues no era mi problema también reaccionar de manera negativa ante mi carente intención de algo, pero no. Posiblemente yo no cometa tales actos, pero son cosas que se presentan en la misma sociedad en la que vivo, si no hago nada para enmendarlo, también se vuelve problema mío. Nadie tiene en cuenta su situación, me llena de coraje las críticas, las palabras, las miradas, el acoso y también la indignación masculina. Con pretextos tontos: "Es que a ustedes no las llevan a la guerra" "En la custodia la mujer siempre gana" etc. Son quejas sin punto fijo. Y yo pienso: "Posiblemente no haya igualdad ni equidad, pero los problemas no se solucionan, poniendo en cara más problemas, paulatinamente ir resolviendo todo sin la necesidad de señalar nada. Ellas también tienen problemas. Quizás a ti te manden a las guerras, pero no te juzgan por la manera en la que vistes, no te acosan por usar el top que a ti tanto te gusta, no te matan por el simple hecho de ignorar a un patán insistente. Hay más muertos hombres que mujeres, claro. Siempre los hubo. Pero las razones de defunción, no son las mismas. Si ponemos en comparación, hay mucho más mujeres muertas por acoso sexual o por costumbres ridículas, o por prejuicios, o por el simple hecho de ser mujeres, totalmente ajeno a las razones que un hombre aqueja. Tenemos un grave problema de género en ambas partes. Quiero un mundo en el que todos se sientan seguros, en el que sí un día seas hombre o mujer, decides ponerte borracho o borracha, quedes seguro en tu casa, sin el miedo a que te violen o desaparezcas para después amanecer sin vida en un llano desértico. Quiero las mismas oportunidades, quiero que tengan la certeza de un mundo mejor, quiero eliminar los arcaísmos que apuñalan a la mujer, la tonta idea de que una mujer debe ser obligatoriamente decorosa, o virgen para valer algo, quiero que digan lo que quieran sin temor, a que vivan su vida sexual de manera natural sin que el público las llame putas, a que vistan como mejor se acomoden, sin el miedo a la ola de miradas acosadoras. Seré dichoso a lo mejor, pero nada cuesta en empezar un país mejor, con pequeños actos de justicia.
Un día me puse a pensar: "Hoy que estaré en la calle un buen rato, intentaré analizar el comportamiento de la gente, el día a día de las mujeres que vea en la calle."
Vaya decepcionante sorpresa, cerca de donde vivo, pasa bastante gente trotando, en su mayoría chicas. En los primero minutos de mi exploración pude notarlo, ellas pasaban a lado de otros hombres y estos miraban de manera poco favorable, se detenían, giraban la cabeza noventa grados, con unos ojos enfermizos; uno que otro silbaba o decía cosas. Los autos desaceleraban, y de la misma forma repetían el patrón. Claro, no generalizo no todos eran así. Tampoco criminalizo el hecho de mirar, tanto hombres como mujeres, es un comportamiento que sucede, el echar un vistazo, sin fundamento alguno, únicamente para complacer efímero deseo sin trascendencia, pero ya hacer un numerito de ese efímero hecho, me parece bastante incómodo e inútil.
De ahí partió el título, "Ellos no las miran como yo las veo."
He notado también que en ocasiones algunas mujeres se comportan de manera hostil al más superficial contacto que les hagas, quizás pararse al lado de ellas en el metro, sólo porque no había más lugar, dirigirles algunas palabras por alguna situación, o hasta mirar sin querer a los ojos porque en realidad estabas pensando algo y tus ojos no tenían a donde ir mientras meditabas. Todo esto no me molesta, por lo general la gente, en su mayoría hombres, reaccionan de forma inconsciente ante este mecanismo de defensa y termina habiendo agresión. Sólo trato de decir que lo comprendo, nadie se pone en su lugar; las mujeres que se comportan así, no lo hacen por placer, ni por gusto, por lo menos no todas. Simplemente reaccionan o se cuidan ante un posible abuso, quizás antes el ser cordial las llevó a una situación horrible, quizás el contacto de miradas creo una aberrante persecución y obsesión. Entre muchas cosas. Ya era mejor para ellas el no confiar y es totalmente comprensible. Podría decir que sí yo no era así, pues no era mi problema también reaccionar de manera negativa ante mi carente intención de algo, pero no. Posiblemente yo no cometa tales actos, pero son cosas que se presentan en la misma sociedad en la que vivo, si no hago nada para enmendarlo, también se vuelve problema mío. Nadie tiene en cuenta su situación, me llena de coraje las críticas, las palabras, las miradas, el acoso y también la indignación masculina. Con pretextos tontos: "Es que a ustedes no las llevan a la guerra" "En la custodia la mujer siempre gana" etc. Son quejas sin punto fijo. Y yo pienso: "Posiblemente no haya igualdad ni equidad, pero los problemas no se solucionan, poniendo en cara más problemas, paulatinamente ir resolviendo todo sin la necesidad de señalar nada. Ellas también tienen problemas. Quizás a ti te manden a las guerras, pero no te juzgan por la manera en la que vistes, no te acosan por usar el top que a ti tanto te gusta, no te matan por el simple hecho de ignorar a un patán insistente. Hay más muertos hombres que mujeres, claro. Siempre los hubo. Pero las razones de defunción, no son las mismas. Si ponemos en comparación, hay mucho más mujeres muertas por acoso sexual o por costumbres ridículas, o por prejuicios, o por el simple hecho de ser mujeres, totalmente ajeno a las razones que un hombre aqueja. Tenemos un grave problema de género en ambas partes. Quiero un mundo en el que todos se sientan seguros, en el que sí un día seas hombre o mujer, decides ponerte borracho o borracha, quedes seguro en tu casa, sin el miedo a que te violen o desaparezcas para después amanecer sin vida en un llano desértico. Quiero las mismas oportunidades, quiero que tengan la certeza de un mundo mejor, quiero eliminar los arcaísmos que apuñalan a la mujer, la tonta idea de que una mujer debe ser obligatoriamente decorosa, o virgen para valer algo, quiero que digan lo que quieran sin temor, a que vivan su vida sexual de manera natural sin que el público las llame putas, a que vistan como mejor se acomoden, sin el miedo a la ola de miradas acosadoras. Seré dichoso a lo mejor, pero nada cuesta en empezar un país mejor, con pequeños actos de justicia.


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