Delta Venus.
Mirando las fotos, nuestras fotos, pasando las fechas y los meses, haciendo el recuento de las historias y las pláticas, he visto las mesas vacías, intentaba retomar una vereda complicada, siempre buscando, no me permití ver alrededor. Para nuestra fortuna, no fue demasiado tarde. Ahí nos hallábamos, dos almas sin experiencia, intentando quererse a su modo, en la única manera que sabíamos que nos hacía sentir bien. ¿Te habías imaginado dedicando palabras melosas con la intención de que la otra persona se sintiera amada por ti?
Vagaba en los andenes de la escuela, buscando mis razones, al borde de estallar, presionándome por mis elecciones, matándome por no concretar mis promesas, el sol brillaba, pero no calentaba, la madera rechinaba por su podredumbre, anhelaba encontrar la razón perfecta, porque había perdido toda mi fe en la gente, en las masas, en mí mismo.
Por un momento dejé de contar las copas, simplemente llenaba los huecos que me hacían sentir mal, prefería mantenerme alucinado que, viviendo en la gente, dormido perecía sin darme cuenta, apenas me movía si me pegaban con una vara, el tiempo se volvió una especie de hipnosis, siempre se me insistía en que todo estaría bien, viviendo de la satisfacción de mi trabajo, de mis palabras, queriendo escasamente, torturando la realidad que no quería vivir. No podía mirar a nadie a los ojos. Fui desgastando mi mente, mis emociones siempre en la defensiva, hacían que no pudiera levantarme de mi trono de metal oxidado, la profundidad de mi persona era agobiante en ocasiones ¿Cómo alguien tan sensible sobrevive al mundo de hoy? Por más mínimo indicio de amor, yo lo tomaba, en aquel entonces no importaba si se trataba de una ayuda provisional o de un bello engaño pintado de rosa, yo sólo quería volver a sentir, alguna vez quise cambiar totalmente; aunque después vi que no era necesario, el mundo ya estaba lleno de rostros pasajeros al igual que sus respectivas mentes, me envolvía en risas para disimular mi inmundicia.
Como un perro con la cola entre las patas, salía de la vida de algunos, por temor a querer de más, a forjar un vínculo de papel, por más que quisiera era nulo sentirme especial, a pesar de que pudiera ser virtuoso, no era más que el resultado de mi pena, de mis neuronas chocando entre sí.
Mi cielo nunca estuvo tan claro, tan lleno de matices vistosos, la felicidad venía y no se iba, me preguntaba que carajo sucedía, ya no tenía ganas de seguir corriendo, lo que fuera que me hacía sentir diferente, era bueno, era un cosquilleo de paladar comparado al que se tiene cuando pruebo un platillo nuevo, lavé mi cara con agua gélida, me dije a mi mismo que ahora todo cambiaría, quitaba mis motivos y los cambiaba por razones, comenzó mi obsesión, cariño, perdóname pero jamás tuve nada similar, nadie pudo brindar esa sensación tibia de mirarle y fingir que no pasa nada, me detuve a observarte con amor, tal como mi mundo me lo dijo, te encontraría, los árboles ya no serían ásperos, el frío comenzará a doler de nuevo, estaba hecho, me había perdido en ti, comencé a tener lástima por quienes se atrevieran a lastimarte, sabía que todo lo que llevaba no sería en vano, y si llegaba a ser así, por lo menos sería grato recordar que estuve en el cielo al menos unos instantes. Las situaciones difíciles simplemente desaparecían, estúpidamente le sonreía al monitor al ver que ahí estaba un mensaje tuyo, adoraba compartirte mi vida y que tú hicieras lo mismo, esa clase de cohesión que esperaba tener se cumplió, lo que se veía en sueños comencé a sentirlo a diario en carne propia, ya no era un soñador, era una viviente con pelos de punta y el corazón atravesado por ese puñal que incrustaste en mí, te pido que no lo quites, que más quisiera jamás. Pude ver que obtenía la dulce fragancia de tus manos al tocar mis nudillos, al rozar tus pelo y pasarlo entre mis dedos, olerlo y dejarme caer ante la magnificencia de sentir dentro de mí algo que se mantenía encendido y en constante crecimiento, además también sabía que de igual manera tú también llevabas ese aroma a mí, a lo mejor uno no muy agradable, pero siempre fiel.


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