Gamma
Tirado en el frío suelo, mi mente estaba realizando toda
clase de procesos que explicaran lo que acababa de suceder, ¿Quién era
ella? ¿Cómo rayos sabía qué hacer y cómo hacerlo? Lo que hicimos, ¿Fue
normal? ¿Por qué me gustó tanto hacerlo?
Tantos hechos,
me teletransporté de un lugar a otro. Me gustaría volver al bosque y no
estar en esta aburrida casa con la lluvia acechando el paso.
Tardé
unos cuantos minutos en recuperarme, me sentía agotado, mis
extremidades me dolían, creo que la chica fue un poco ruda. Me levanté
por fin, pensando en que ahora sé que la música sirve más que las tontas
fotos halladas previamente. Quería volverlo a hacer, recordar más,
estar con la chica, vivir en el lago. Seguramente si eso hizo una
canción, no me imagino con las demás. Cada una es una memoria, o eso
espero.
Un poco adolorido y acomodándome los hombros,
de nuevo me senté en la silla del computador, abrí las misma carpeta.
Puse una canción al azar, esperé un poco y ahora sí, me preparé para el
siguiente recuerdo. Pasaron algunos segundos y nada sucedía, comencé a
perder la paciencia. Qué Sucedía!. ¿Sólo fue una vez y ya? Que
decepcionante de ser así. Me puse furioso, lo poco bueno que he tenido
en escaso tiempo que he vivido desaparece. Traté de relajarme un poco,
no estaba decidiendo con los pies en el suelo, en mi incertidumbre
comencé a imaginar algunas hipótesis que explicaran lo sucedido, puede
que sólo con canciones especiales las memorias revivan, puede que sólo
fue una mala jugada de mi cabeza, aunque cualquier explicación después
parecía inválida, a lo mejor esto es un sueño, es tan raro que algo así
le pase a algo, o eso creo yo.
Olvidé todo lo
relacionado con los recuerdos por un momento, me dirigí a la sala de la
casa a reposar un poco, no quería ver a la máquina infernal que me llevó
al bosque, le sentía un poco de rencor por no dejarme allá.
En
mi agonía psicológica, mientras veía el techo, escucho al gato que
anteriormente me había recibido con entusiasmo, le llamé para juguetear
con él un poco; increíblemente consiguió relajarme. Tocando su suave
pelaje y aquél ruido que producía, causaban en mí cierta satisfacción,
una sensación agradable, por saber que estaba calmando a mi compañero,
tal como él lo hacía conmigo.
Su nombre seguía siendo
un enigma, pero le puse uno provisional, no se me ocurrió otro más que
lago, porque me gustan los lagos y me calman, como lo hace el gato.
Listo, tu nombre será Lago a partir de ahora.
Al animal poco parecía importarle, aun así seguía acurrucado en mí.
Lentamente
mis parpados comenzaron a volverse pesados, me costaba más mantenerlos
abiertos, mientras esto sucedía Lago solamente me miraba fijamente,
parecía disfrutar mi mal. No aguanté más y los cerré por completo. De
nuevo, la oscuridad se abría camino, pero esta vez simplemente fueron
unos instantes.
Una voz se escuchaba, cada vez más fuerte, y con más claridad.
-¿No
irás a la escuela? Ya es tarde y no me has dicho que harás hoy....
Deberías comer algo, te ves tan pálido y cansado.... ¿Te metiste algo
otra vez?.....- Decía la voz, conociendo el tono juraba que era una
mujer.
Por el ruido que emitía esta persona no tuve más
de otra que abrir los ojos, que demonios!, estoy en la cama. Y la voz
sonaba desde el otro cuarto, el de la cama matrimonial.
Respondí
con un seco sí, escuché unos pasos dirigirse a mi habitación, tip, tap,
tip, tap. Entra una mujer, no era como la chica, parecía tener más
edad. ¿Será que ella vive conmigo? No me agrada tanto, su tono de voz me
molesta un poco.
Se acerca y dice: -Mira nada más,
eres un desastre!, estás todo sucio, tu pelo no lo has cortado, pareces
vagabundo!. Qué le pasó al baño, ¿Llegaste borracho otra vez?, ¿Trajiste
a alguien a casa?, ¿Otra de tus putas?- Exclamó sin decir más.
Ante
tanta hostilidad me asusté un poco, ¿Quién es esta loca que sólo me
está gritando?, Qué querrá, no me imagino como han de ser días enteros
con esta persona. Ante las dudas sobre la identidad de la mujer, sólo
respondí con una pregunta: ¿Quién eres?
En ese momento las cosas se descontrolaron un poco, por increíble que parezca, la mujer pudo ponerse más furiosa.
-Ah!
Lo que faltaba, estás drogado, te dije que no quería otra de tus
tonterías en esta casa!. Qué haré contigo, tu padre no lo sabe, pero si
se entera te echará de la casa, ¿Acaso no te importa tu futuro? Te hemos
dado todo como para que seas un cualquiera en esta vida. Sabes qué,
mejor vete ya, que se te hará más tarde.-
Mi temor se
tornó molestia, seguía sin entender que estaba pasando, no contestó a mi
pregunta, solamente siguió abriendo el pico como una demente, vaya
mierda que es este lugar. Me levanté de la cama, la mujer se fue a paso
estruendoso de nuevo a su habitación.
Delante de mi
cama había en el suelo una mochila, que antes no estaba, ropa doblada
sobre la silla del computador y una toalla.
Me dio
curiosidad, explorar que era lo que había ahí exactamente. Pero recordé
que la mujer me mandaba a un lugar, supongo que le urge tenerme allí.
Para no complicarme más decidí hacerle caso e ir a.... donde sea que
fuera la escuela.
Sólo supuse que la ropa y la toalla
eran para ponerme, después de ducharme. Si, necesito algo de agua para
recuperarme. Levanté las prendas para llevarlas al baño, al igual que la
toalla, de pronto un aparato cae, vaya, si es un teléfono, como el de
la chica. Sólo que este es diferente.
Recogí del suelo
el aparato, supuse que era mío porque estaba entre mi ropa. Miré la
pantalla unos momentos; de entrada se hallaba una foto de un ojo morado,
es algo tenebroso, la forma de su ángulo denotaban ira. No perdí más
tiempo y continué con lo planeado.
Durante la ducha
pude relajarme y olvidar la presión que estalló en mí, mejor intenté
recordar donde era la dichosa escuela, va a ser peor si no voy, supongo.
Dividiendo todo el peso de mi cerebro, conecté algunas
cosas con otras, de la nada comienza una canción, coros, instrumentos
de aire, percusión, nada igual como lo que escuché en el lago. La voz,
aguda, puedo decir que no era totalmente en soprano, parecía.
Al oírla, sentí un pensamiento que llegó de golpe, la escuela!, ya sé dónde es.
Me
apuré en asearme para llegar antes de que lo olvidara, me puse la ropa,
agarré mi teléfono, y llevé la mochila para explorarla en la escuela,
ya que ahí no podía hurgarla.
Llegando a la puerta del
exterior, todo se silenció, la canción, la mujer, mis pensamientos. Todo
se congeló, sentí miedo de salir, pero mi conciencia insistía, para no
sentirme temeroso sólo tenía en la mente que allá afuera posiblemente se
encontraba un bosque igual, más allá de todas las aburridas casas.
Toco
la chapa cuidadosamente, la giro y una luz increíblemente molesta azota
hacia mis ojos. Era el cielo dominado con un gris blanquizco, las gotas
caían nuevamente, como una estampida desorganizada; mojaban el lugar.
Olvidé el miedo y salí a conocer al agua que cae.
A los
pocos momentos sentí frío, supuse que en la mochila había una sudadera,
efectivamente se hallaba una ahí. Procedí a ponérmela.
Evitando el frío descubrí que así me privaba del sentir de la fría lluvia. Pero era necesario.
Caminé
unos metros, pensando en cómo llegar a la escuela, recuerdo los
caminos, pero no los medios. Un sonido ascendente se percibía en el
aire, un objeto de magnitudes grandes, un, autobús. Se detiene, la
persona que lo conducía mirándome fijamente sólo abrió la puerta con una
palanca mientras sostenía una mirada indiferente.
Al
subir casi olvidaba que tenía que pagar, lo hice y mi disculpé; al
sujeto no le pareció importarle mucho. Buscando un lugar podía sentir
las miradas curiosas entorno a mi persona. No podía observarlos a
todos, me sentía sofocado al ver tanta gente, es lo más que he visto
desde que nací.
Aunque la curiosidad invadió, me
preguntaba quiénes eran y de dónde venían, obviamente ellos eran
normales, durante el viaje no se apreciaba ningún signo de
incertidumbre.
Hallé lugar al lado de una señora, con
mirada perdida, se notaba que su conciencia se encontraba lejos pero muy
lejos del autobús, posiblemente en un lugar mejor, en un recuerdo, en
su propio bosque con lago o en alguna canción, o posiblemente en una
pesadilla y quizás en una amarga y oscura memoria.
Me
dio curiosidad saber lo que ella sentía, sabía que escondía algo...
Porque, todos lo hacemos, inclusive involuntariamente hay veces que nos
avergonzamos de ciertas cosas y tratamos de enterrarlos en lo más
profundo del cerebro, justo al lado de las pesadillas.
No
podía preguntar con facilidad lo que ocurría, no conozco a la señora y
no sé cómo vaya a reaccionar. Sólo me limité a observarla. Conforme
pasaban los minutos perdí el interés para enfocarme en el camino; ver
los demás autos creaba en mí una sensación vacía, algo que sólo algo
podía llenar. Sin dudar pensé en la música, pero, cómo escucharla sin
que nadie más lo hiciera.
Pensé en alternativas, como
no había nada que pudiera hacer mejor busqué en la mochila que llevaba,
posiblemente había algo allí que me entretuviera en lo que llegaba a la
escuela.
Libretas, libros que por el momento no les
tenía interés, calculadora y unos aparatos. Joder, me frustra no poder
recordar ciertas cosas de momento, yo sé que debería conocer muchas
cosas a mi alrededor pero por alguna extraña causa no es así.
Bien,
me concentré en descifrar el extraño aparato con dos extremidades que
daban a una salida de metal. Mi teléfono tiene un orificio dónde puede
caber ese pedazo de metal.
Una vez conectado, me
sobraban otras dos partes, no tenían forma de caber en otro lado del
teléfono, supuse que deberían estar en el cuerpo. Por instinto los
coloqué en mis oídos. Algo me dijo que era hora de reproducir la música,
así fue y en cuanto escuché el primer sonido recordé que los aparatos
se llamaban audífonos además de que los utilizaba bastante, estos ya
parecían un poco viejos y desgastados.
Una voz
femenina inunda mi cabeza, no era mi idioma natal, todo parecía hacerse
más lento, hasta llegar un punto en el que yo parecía moverme a una
velocidad extraordinaria. Todo se congeló, no dudé en pensar que fue la
canción, Lévres Rubis , era lo que sonaba. Sucedía otra vez!.
Me
levanté de mi asiento y claro, aprovechando que todo estaba paralizado
comencé a explorar el limitado espacio del autobús, rasgos, ojos de
muchos colores, olores. Mientras la gente estaba quieta, afuera podía
notar que el autobús se movía a velocidad más lenta, las gotas de lluvia
permanecían estáticas hasta que el vehículo las arrollaba.
Mi
tiempo se acaba y lo sé, mi entorno vuelve a recuperar su velocidad de
siempre, poco a poco, concuerda con la música. En aquél momento me dí
cuenta que ciertas pistas tenían impacto en mí y al parecer en mi
percepción de las cosas.
Conforme se terminaba la
canción, estaba más cerca de la triste realidad. Finalizó, otra melodía
cualquiera sin impacto sonó, ni si quiera me importó saber su nombre por
lo mismo que no causaba nada.
El destino se
aproximaba, tomé mis cosas, me dirigí a la puerta trasera del autobús,
solicité la bajada y una vez en la acera quedé parado, mirando a lado
dónde se hallaba mi transporte, arrancó y después de la estela de humo,
podía ver con claridad un edificio grande.
Curioso que
no haya puesto atención de que me encontraba en la ciudad, tráfico,
gente en masa, negocios, tiendas, todo eso. Supongo que sólo me
interesaba la escuela, porque ahí me quería la mujer además de que la
ilusión no me hizo mirar nada más.
Me agradó la
arquitectura del edificio; un enorme pedazo de cemento con un lindo
jardín, la gente parecía opinar lo mismo, se recostaban en el césped de
allí, jugaban, reían, comían y hablaban. No lo sé pero me hizo sentirme
cómodo a pesar de que había mucha gente.
Una sensación de armonía recorría mi estómago, puede que me guste este lugar a partir de ahora.
Acercándome
a la puerta principal percibo miradas escaneándome, como si les
sorprendiera que estuviera ahí, creo que la mujer no era la única que al
parecer me quería allí. Las ignoré durante mi entrada, atravesando la
puerta, vi más gente, mucho más, personas jóvenes.
Recorrían
de forma aleatoria el andén, se dirigían a diferentes direcciones, cada
uno en su propio mundo, aunque había excepciones, algunos estaban con
alguien más, aun así, sólo se compartían entre dos. Me sentí un poco
amenazado ante la demás gente, podía escuchar mi respiración sonar
lentamente en un silencio ensordecido por los nervios.
Caminé
en línea recta esperando recordar algo; si ya me encontraba en la
dichosa escuela, ahora que tengo que hacer, me preguntaba, continué, con
la sordera hasta las puntas del cabello.
Durante mi
trayecto hasta el final, un pequeño empujón interrumpió mi paz, se
volvió normal otra vez la realidad; cuando me volteo para ver quién o
qué lo había hecho, veo una forma femenina, ojos café claro, profundos,
una sonrisa blanca y bien delineada, cabello a la altura de los hombros,
castaño, una piel suave, que se notaba sensible a la temperatura, de
tez entre clara y morena. No pude pensar en nada más, solamente me
preguntaba. ¿Qué diablos le sucede a esta? ¿La conoceré y no lo
recuerdo? Supongo que vio mi cara de confusión y sorpresa, a lo que ella
dijo.
-Hey, ¿Estás bien?, no parece que estés bien, te ves agotado, pareciera que estuviste drogado, yo sé que eso no fue, ¿O sí?-
Inmediatamente pensé en lo mismo que dijo la otra mujer. Mierda otra persona que piensa que me estuve drogando...
A todo ello respondí con un: "Estoy bien, sólo un poco cansado, gracias."
La muchacha un poco confundida, en tono de broma dijo:
-Oh, está bien, actúas como si no me conocieras, sabes, creo que necesitas espacio ahora mismo-
Entendí
la entonación de sus palabras, pero aún quería explicar todo, aunque
una duda existencial me lo impidió. ¿Cómo decirle que mi vida aquí
apenas relatan unas cuantas horas?. Entonces sólo dije:
Disculpa
si estoy raro, sólo que en verdad no tengo ni aliento para decir algo,
ya sabes, cosas que siempre pasan. (Dije eso tratando de disimular todo)
De hecho se me olvidan algunas cosas.
Ella responde después de una carcajada.
-Ok
señor insomnio, por si no recuerdas, soy Natalia, y por si tampoco
recuerdas eso... Soy tu novia, tonto. Esta es tu escuela, tomas clases
en el aula J, y tu clase empieza en 10 minutos, idiota...- dijo de forma
irónica.
No era la respuesta que esperaba, aunque sí
que fue una satisfactoria, por lo menos ya sé que hago en la escuela, a
dónde voy y que ella se llama Natalia.... Espera, Natalia, lo escuché
antes. Oh ya entiendo, es la chica de la carta, la de las bellas
palabras, y al parecer no somos amigos, es mi novia, sea lo que eso
signifique.
Le agradecí por el dato, quería seguir
hablando con ella, porque sé que podía decirme más sobre mí, sobre lo
que soy. Rápidamente ella se despidió porque dijo que tenía clase.
Exclamé: -Espera!-
Entonces
las luces del lugar se apagaron, mi exclamación empezó a resonar en un
eco repetitivo, en lo que se distorsionaba el sonido, volviéndolo más
grava y raro, nada parecido a mi voz. Lentamente la oscuridad tomó
presencia y empezó una melodía. Como anteriormente sucedió, al instante
recordé el nombre, Exit Music; algunos acordes en guitarra le
dieron entrada a una memoria más. El color artificial del momento
delataba que era algo irreal, como lo del lago y la otra chica.
Me
hallo afuera de una casa, bastante más grande que en la que desperté.
La puerta entre abierta, se balanceaba por el viento que había, podía
ver que alrededor también había un vecindario, pero de casas parecidas a
esa, con un árbol en el jardín de cada una, dichos árboles coloreados
de naranja y amarillo, hacía frío, por ello decidí entrar a la casa.
Lo
primero que veo es un camino de manchas rojas a través del piso de la
casa, había por todas partes, no sabía por dónde empezaban. Pensé que en
la cocina sería buen lugar para buscar algo. Todo era tan silencioso,
me costaba un poco mantenerme cuerdo por la falta total de ruido y
muchas manchas rojas por ahí.
Llegando a la cocina,
noto que existía una concentración mayor de dichas manchas, como si un
líquido las haya causado. Entre mi curiosidad encontré un patrón que se
dirigía a un lado, lo seguí lentamente, hasta encontrarme con unas
escaleras, el rastro continuaba, yo un poco ansioso, decidí seguir.
Recuerdo el rechinido suave de cada escalón, uno tras otro; llegando a
la cima hay un pasillo, que conecta 4 puertas, 2 de cada lado, sólo me
enfoqué en la que tenía un rastro de manchas. Vi que era la primera
empezando desde el fondo, del lado izquierdo. Abro la puerta con
cuidado, ver un poco del cuarto, la canción acaba para que otra
comenzara, My Sweet Prince ; Los segundos sonaban en mi corazón,
escuchaba mis órganos y mis exhalaciones parecían gritos. Al entrar, un
cuerpo con múltiples heridas en las muñecas se encuentra en el suelo de
la habitación, justo al lado de medicamentos. En ese preciso momento,
sentí que me desprendía de mi cuerpo, para pasar a ser un ente, que sólo
podía observar en tercera persona a mi cuerpo actuar, se podría decir
que entró en estado automático.
No se me hace raro el
cambio físico a espectral, me interesaba saber más quien era el cuerpo
tirado. Observo que mi yo escandalosamente se pone de rodillas enfrente
del cuerpo, intenta cargarla, le descubre el rostro que estaba tapado
por su cabello, miro sus facciones y recuerdo que es... Natalia, llena
de heridas, con signos severos de maltrato en todo su cuerpo, ojeras
causadas por el paso de las lágrimas y un cabello quebrado, descuidado
podría decir.
Mi yo intentaba despertarla sacudiéndola.
-Natalia,
soy yo, responde, no puedes irte todavía!, te necesito, habíamos
acordado algo!, te dije que te ayudaría y que no tendrías que
preocuparte jamás, que seríamos felices, sólo tenías que darle espacio a
los hechos!, te amo...-
Veía el llanto de mi yo, mi
llanto, prácticamente, se perdía el sonido a medida que se intensificaba
todo. Soltó el cuerpo, bajó las escaleras, agarró su teléfono y comenzó
a llamar a alguien, ¿A quién? No sé, supongo que a alguien que pudiera
arreglar tal tragedia.
Por primera vez pude verme en un
estado crítico de miedo, causado por esta persona, Natalia, que se
encontraba inconsciente y mal herida. Pude ver que en realidad me
importa alguien más, no sólo yo.

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