Camilo VII

El sábado pasado asistí o bueno, quería asistir a un concierto de una banda que me gusta bastante que se llama Camilo VII. Compré el boleto desde Junio, todo bien todo correcto.
El mismo día fui a imprimir mi boleto para llevarlo al concierto sin ningún problema, estaba emocionado y no paraba de imaginarme cantando adentro. Una fantasía vaya.
Cuando vi que eran las 7 con algo  y no nos dejaban entrar (porque el concierto empezaba a las 7)
Comencé a dudar de todo, de que si iba haber concierto, de que si me dejarían pasar porque era en un bar, todo eso, etc.
Busqué el evento de organización en Facebook y así, para ver los detalles y ahi me percaté que había dos funciones.... una a las 2:30 y otra a las 7:00. Desafortunadamente no se organizó bien el evento y un tanto que también me apresuré en comprar boletos.
En fin, el chiste es que la función que era a las dos sería dedicado para todas las edades, y en la que yo compré sería sólo para adultos, por motivos de alcohol y eso.... Cuando me di cuenta, me destrozó por dentro, mi ilusión y el poco optimismo que tenía por ir a ver aquella banda, se esfumaron. Me sentí estúpido y me enojé conmigo mismo de una manera bastante exagerada por un simple error, me empezó a doler la cabeza, empecé con mareos y mi corazón latía más rápido, cosas que pasan cuando me frustro. No tenía nada que hacer ahi. Inclusive intenté regalar mi boleto por FB, pero nadie contestó. En poco tiempo le avisé a las personas que pude y me alteré más.
Me dijeron que intentara entrar, que igual y no pedían identificación, yo quise tomar el riesgo porque no tenía nada que perder y en caso de que pidieran la identificación para entrar no me podrían hacer nada más que no dejarme entrar.
Así que les platiqué mi situación a dos chicos delante de mi: uno llamado Miguel y otra Sandra, que por cierto muy buena onda. Me escucharon y me dijeron que dijera que era primo de Sandra, que perdí mi billetera con mi identificación y que venía con ella. Parecía bastante creíble. Pero no suficiente .
En fin, pasó el tiempo cuando por fin estaba avanzando la fila y yo me ponía más nervioso. Veía a la gente pasar sin problema hasta que vi a una pareja que de quedó a un lado porque la chica no traía IFE, y el cadenero le dijo que hiciera la fila al lado, dándonos las esperanza de que quizá nos deje entrar. Miguel pasó, y Sandra se quedó conmigo tratando de convencer persuasivamente al cadenero, estuvimos un rato ahi, y cuando menos me di cuenta la fila ya casi acababa, cabían un poco más de 300 personas en el lugar, y me sentía mal porque no sabía que hacer y porque le estaba arruinando el concierto a Sandra y Miguel.
Mi papá llegó porque le dije, claro que él sabía que no me dejarían pasar, así que me esperó un rato más. Seguí esperando hasta que en un punto sentí que ya no era correcto esperar más, le dije a Sandra y el mismo cadenero me recomendó vender el boleto.
Seguí el juego del primo y me despedí como tal, para evitar problemas con la gente de ahí. Encontré a una pareja que necesitaban un boleto, lo vendí y me fui con mi papá y mi hermano, en el camino preferí escuchar música de Camilo VII, para ver si así se detenía el agobiante dolor de cabeza.
Fue una experiencia bastante desesperante, pero no me quejo, siempre puede ser peor y además siempre se aprende algo nuevo de las cosas, más de las malas que de las buenas.

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