Que en paz descanses...
El Sábado asistí al funeral de un alma más. Soy honesto no conocía a quien se despedía ese día. Posiblemente llegué a verla caminar, a desviar la mirada y verla; nunca se dió la oportunidad de charlar con esta persona. Fuí en razón de apoyo y en honrar su memoria. Estando ahí me di cuenta de muchas cosas. Todo me traía recuerdos de un momento similiar al que yo había pasado, fue extraño; Vi a varias personas que acudieron a la velación, muchas llegaron tarde, pero bueno, nadie se espera algo así, no los culpo. Yo en cuanto desperté recibí la invitación a tal acontecimiento. No dudé en ir. Se dijeron varias oraciones, entre ellas, un Rosario. Yo difícilmente hago oraciones, pero lo vi necesario, por respeto a esta persona, por respeto a las personas presentes que consideran la oración como un medio para despedirle honradamente. Fui testigo de muchos sentiemientos: tristeza, remordimiento, seriedad, nostalgia, respeto. Toda aquella manifestación emocional que se da cuando se va alguien muy querido de este mundo. Presencié el llanto que a cualquiera le rompería el corazón, un llanto, tan puro, natural y trágico que paralizaría hasta el más duro de todos los hombres. Me refiero al llanto de una madre desconsolada, no pude evitar sentir tal nudo en todo el cuerpo, una sensación tan seca y triste cuando lo escuché. Tenía que evitar llorar; no está mal hacer eso, pero considero que merece las lágrimas de alguien que en verdad estuvo ahí cuando ella más lo necesitaba, me limité a bajar la cabeza con todo respeto a pensar que no es nada fácil perder a alguien así, que la vida sí era injusta, que lo único que nos mantiene vivos por dentro, es la motivación que nos da una, situación, una persona, una pareja, un amigo, un familiar. La persona que vi acostada rodeada de gente que la amaba, era alguien, en mi percepción, fue un alguien totalmente innovador, fantastico, que a su paso dejaba sonrisas, que tuvo errores, sin embargo sabía como hacer las cosas, una persona normal buscando tranquilidad. Tengo que decir que no fue fácil para mi estar ahí, una mezcla de sentimientos se juntaron, todas por un motivo.
La vida da golpes muy certeros, unos en donde nos duele físicamente, algunos desmotivan; pero los que nos marcan son aquellos que nos quitan a alguien.
Sin más que decir, junto mis manos y ruego porque ella tenga todo lo que merece sea en el lugar que ahora se encuentre, por haber estado en la vida de todos sus conocidos, amigos, entre otros. Por causarle la sensación de inspiración a más de uno, por dejar sin aliento a varias personas, por ser la amiga que espero haya sido. Yo no soy nadie para hablar de dicha persona, pero sé valorar lo que alguien hizo y fue.
Fue un honor estar ahí, mis primeras palabras que le dirigí, fueron las últimas:
"Que lo que reste de tu cámino sea libre, que corras euforicamente, teniendo como respaldo todo el amor que te dieron y que te seguirán dando por la calidad de persona que fuiste. Invitado cordialmente o no, puede decirte aquel que nunca se dirigió a ti personalmente, que fué un honor haber compartido este mundo con tu presencia."
Dicho en la parte "Que lo que reste de tu camino" lo digo porque en mi parecer el tramo de uno mismo, no termina en la muerte, puede ser una etapa, o el inicio de algo nuevo, pero nunca es un adiós.
Que en paz descanses, todos te extrañaremos.

Comentarios
Publicar un comentario